AND THEN, THEY CALLED!

Escrito por eldiariodeunaenfermera 11-02-2018 en comienzos. Comentarios (0)

Y sonó el ansiado teléfono. En ese momento entiendes las frases que tantas veces has escuchado durante tu vida estudiantil: “cuando acabes, tu teléfono nunca puede estar inoperativo”, o una que me encantaba “si el SAS te llama, tú lo dejas todo y vas” y sí señores, es así. Como la historia de amor más romántica y nubes de colores se tratase, tu dejas familia, amigos o incluso la ducha, cuando él te llama.

Coges el teléfono, temblorosa, porque claro, te llaman disfrazados de un número normal, éstos que te llaman a las 4 de la tarde de las compañías de teléfono para convencerte de que te vayas con ello, porque sí, todos son siempre los mejores.

Hablas y una personita (hombre o mujer) te dice muy tranquilamente: “¿te interesa un contratito de un mes y medio en el hospital…?”, y tú, inmediatamente después, oh my good! ¿contratillo? Dios mío… ¿cómo puede decirlo tan tranquilo? I don´t understand (nótese el obligatoriosísimo b1 que todos necesitamos para que nuestra gran universidad te contemple como futuro graduado)  Una vez que has salido de la fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso (dependiendo del día) le dices SÍ ¡Enorabuena! Te acabas de casar con nuestro sistema nacional de salud, y más concretamente, con el de nuestra amada comunidad autónoma.  Has entrado en el sistema, uno de los objetivos que te marcaste el día que comparaste los convenios y los sueldos de cada sitio de trabajo, lo has cumplido.  No te dicen mucho más, el sitio y la hora para firmar el primer contrato de tu vida laboral, la interminable lista de cosas que debes llevar para poder completarlo (como siempre te pillan en la calle, tienes que usar esa mente privilegiada y desechar otros tres temas más de farmacología clínica para que esa lista quepa ) y una vez que se lo has repetido una media de 10 veces para saber que no se te olvida nada, las palabras de este funcionario son de “no te preocupes, aquí te lo explicamos ¡todo!”

En ese momento, cuelgas, haces cuentas mentales sobre los días que han de pasar hasta llegar a ese día marcado con rojo en el calendario del sindicato de tu cuarto, ese que te regalan cuando te apuntas, y empiezas con la batería propia de preguntas: ¿Voy sola o con alguien? ¿Ese mismo día me mandarán a trabajar después de firmar? ¿Qué unidad será?... y lo más importante de todo, ¿habrán llamado a alguien más?

Y ahí es cuando abres la famosa app de comunicación y pones el mensaje tan esperado como un “Habemus papa”: ¡¡¡CHICAS QUE ME HAN LLAMADO!!!!!